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HABLEMOS DE PREVENCION |
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La presencia de adicciones en la sociedad argentina constituye hoy un problema de creciente envergadura. Se percibe en la preocupación de padres, docentes y profesionales, no sólo por la salud de los jóvenes, sino por la repercusión negativa que estas conductas tienen en sus posibilidades de aprender y construir una vida propia en el futuro, porque pone en riesgo la vida propia y la de otros. Al tiempo que se reconoce el problema, se considera que los espacios comunitarios son muy potentes para las tareas de prevención, tanto por lograr una llegada directa a la población en el marco de lo local, como por el hecho de contener en diversos espacios —escuelas, clubes, plazas, entre otros— a pequeños y jóvenes en etapas tempranas de la vida, óptimas para intervenir efectivamente.
La prevención es concebida como una tarea eminentemente educativa, pero esta función social no es exclusiva responsabilidad de la escuela. Por eso, es importante que los adultos construyan una posición y determinen el rol que juegan frente al difícil tema de las adicciones: tanto frente a su manifestación concreta como, más específicamente, en la generación de alternativas de prevención de conductas adictivas. Desde nuestra Asociación buscamos el abordaje sencillo sin proporcionar verdades últimas y definitivas sino recrear instancias de reflexión y de toma de decisiones para la prevención de las adicciones, todas ellas inscriptas en una búsqueda de mejores condiciones de salud y de participación comunitaria en las decisiones que hacen a generar un contexto social diferente con una calidad de ciudadano participativo e influyente, esto no es sencillo porque partimos de índices de pobreza, analfabetismo, desempleo muy altos que hacen de esta tarea un desafío.
En la última década, el consumo de alcohol en nuestro país, especialmente entre los adolescentes, ha crecido en forma sorprendente. La edad de inicio es cada vez más temprana, ya que los varones comienzan a beber a los 12 años y las mujeres a los 13, registrándose en algunos lugares edades aun más tempranas de inicio, agregándose a esto el pegamento en las zonas mas pobres.
Según datos de un estudio en hogares, en el conurbano bonaerense abusan del alcohol el 23% de los menores de 15 a 17 años, mientras que el 44% hace un uso social del mismo. Esto significa que el 67% de ellos consume alcohol.
Se entiende por abuso el consumo de más de 100 cc. de alcohol, lo que equivale aproximadamente a 2 litros de cerveza y 1 litro de vino.
Para sufrir muchas de las consecuencias o trastornos que traen aparejadas las drogas, no es necesario ser un adicto o presentar un cuadro de dependencia. Hablar meramente de prevención de las adicciones —y desconocer el uso y el abuso— y de droga —sin dar cuenta de las variedades— no resulta una aproximación correcta.
La complejidad de esta problemática demanda hacer un abordaje más amplio. La tolerancia social, la falta de cumplimiento de las leyes, la ausencia de recursos económicos destinados a campañas de información, prevención y rehabilitación y la frecuente renuencia de los responsables a asumir el compromiso de resguardarlos, colocan a los adolescentes en una evidente situación de riesgo y cuando decimos esto también hablamos de la falta de responsabilidad paterna por ignorancia en muchos casos o por facilismo en función de avalar “modas consumistas” creyendo que es parte de la “evolución del adolescente” el consumo de alcohol. Por eso, resulta necesario tomar conciencia del problema y de sus consecuencias y actuar sin demoras ni vacilaciones. La prevención basada en la mera presentación de información, transmitida por un “experto” en el tema —que habla de las consecuencias que producen las sustancias, los daños físicos, psíquicos y legales— ha probado ser poco efectiva.
En este contexto es importante entender que las drogas legales —el tabaco, aunque más el alcohol— son, como ya se dijo, la puerta de entrada al consumo de las sustancias ilegales. Un joven que fuma marihuana a los 14 años, seguramente ha tomado alcohol en exceso a los 12, ha usado a lo mejor inhalantes antes y va a usar cocaína entre los 15 y los 16 años. Dejar esas adicciones es difícil; solamente el 25 por ciento de los que consumen drogas en el mundo logra recuperarse, y ese porcentaje disminuye aún más si se tienen en cuenta las recaídas. Es por esto que no puede entenderse la droga como la causa de todos los males, sino que cobran un lugar central nuestra acción u omisión como actores sociales sobre estas cuestiones y nuestra forma de intentar resolverlas.
Hace falta desarrollar un modelo de prevención integral que apunte a reparar las causas que predisponen y facilitan el consumo de sustancias psicoactivas, teniendo en cuenta la totalidad de los factores intervinientes y, por lo tanto, condicionantes —socio-culturales, familiares e individuales.
La prevención y, más ampliamente, la promoción de la salud y de hábitos saludables, requiere de una actitud de reflexión crítica, de transformación, un compromiso de solidaridad, inclusión, participación y la reparación de las carencias y vulnerabilidades que predispongan al consumo de drogas. Abordar el problema de las adicciones es una ocasión para hablar de “lo que nos está pasando”. Habilitar la escucha significa estar dispuesto a respetar aquello que va más allá de lo que se espera oír, es mirar y ver, es escuchar y sentir, para poder modificar la realidad y así poder transformarla en lo que necesitamos, una sociedad justa, solidaria, donde la Esperanza no sea solo una palabra.
Asociación “SER LIBRES” |
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Así lo manifestó la doctora Mirian Sosa, presidenta de la Asociación “Ser Libres”. Dijo que se necesita de la “valentía y el compromiso” de toda una sociedad para poder prevenir el consumo de sustancias tóxicas en nuestros jóvenes. Además agregó que en nuestra ciudad “se privilegian otras cuestiones” y no se le da prioridad a estos temas tan importantes y calificó de inútiles a aquellos talleres esporádicos donde no existe una continuidad en el trabajo. También calificó de ‘documento sabio’ al elaborado por la CEA que se refiere a “La Droga, sinónimo de muerte”.
Corrientes, 27 de noviembre de 2007. – Ella es una de las personas autorizadas en hablar de prevención de drogas en Corrientes. Es que hace ocho años que viene trabajando en este tema. Se trata de la doctora Mirian Sosa, presidenta de la Asociación “Ser Libres”, quien opinó con respecto al último documento elaborado por la Conferencia Episcopal Argentina, y que lleva el título de: “La droga, sinónimo de muerte”. El Centro de Investigación y Capacitación Social (CICSO), dependiente del Arzobispado de Corrientes, volvió a contactarse con la profesional para abordar este tema que preocupa a toda la sociedad, en especial, la nuestra. El documento de nuestros Obispos señala, en un párrafo, que “el desafío es grande. Entre todos debemos generar una red social que propicie la cultura de la vida”. Y precisamente en este punto la doctora Sosa observa que Corrientes está en deuda. “Acá hay mucho por hacer. Un tema pendiente es el trabajo en red. A veces cuesta coincidir a pesar de que el problema es muy grande. Lo que pasa es que acá se privilegian otras cuestiones. Este trabajo hay que hacerlo, como toda prevención, continuada en el tiempo, para que de sus frutos. No sirve un taller y después ‘nos vamos a nuestras casas’. Esto requiere de un trabajo constante, de todos los días, y es el único camino que va abriendo puertas”, señaló.
Un discreto progreso Si bien la doctora dijo que estamos un poco lejos de trabajar en red, no obstante “hemos progresado mucho comparando con años anteriores donde no había ningún trabajo. Hoy en día hay muchas organizaciones ocupadas en el tema”. En estos últimos tiempos, según la doctora Sosa, han reclamado tareas de prevención en el Interior de Corrientes. “En nuestra Provincia tenemos reclamos que vienen del Interior: Santa Rosa, Curuzú Cuatiá, Empedrado, etc. Estos lugares ya nos plantean otros niveles de gravedad del problema unidos al incremento de la delincuencia”. La presidenta de la Asociación “Ser Libres” también dijo que en Corrientes se presentan muchas necesidades “por la concentración que hay de personas y las carencias de trabajo. A esto se suma también la ‘colaboración’ que presta el Estado con la subsidiaridad. Acá no hay trabajo pero si hay subsidio, éste no alcanza y así se torna un círculo vicioso. Los jóvenes son los más vulnerables porque no tienen recursos propios y viven en situaciones de disolución, violencia y abandono familiar. También se ha incrementado la prostitución infantil. Por eso digo que el problema no es sólo de adicciones, sino es un problema social complejo que lleva a un montón de otras situaciones de exclusión social y muchas otras problemáticas vinculadas”.
Un ‘documento sabio’ El último trabajo de la Conferencia Episcopal Argentina titulado: “La droga, sinónimo de muerte” fue considerado por la profesional como un “documento sabio” y dijo que los lineamientos que se nos presentan “son los que se han de seguir y los que tenemos que atender en la práctica como horizonte”. También agregó que el documento “refleja el compromiso de nuestra Iglesia para con un tema que tiene una alta repercusión social en toda la comunidad y que necesita justamente de la participación de todos”. Recordó además cuando el Papa Benedicto XVI, en su arribo a Aparecida (Brasil), dio un amplio apoyo a todos los que están trabajando con estos temas. “He seguido la llegada de Benedicto (XVI) a Brasil, hace poco, con el apoyo muy fuerte que dio a los que están trabajando en las comunidades con adictos y a todas las actividades abocadas a la prevención de adicciones y que tienen que ver esencialmente con los valores que son parte de las familias y que, hoy por hoy, a veces, están dejados de lado, no porque la familia carezca de valores, sino esta sociedad consumista no ha ayudado en muchos casos”.
¿Hay políticas de estado? Otro párrafo del documento señala: “La lucha contra la droga-dependencia no es un interrogante sin respuesta, aunque ésta nunca será sencilla. La situación es grave y requiere una acción mancomunada de toda la sociedad, que a corto plazo pueda transformarse en política de estado”. La pregunta para la doctora fue: ¿Hay políticas de estado en Corrientes? Y ella respondió: “Hay un diseño. Hay una planificación nacional y hay una política de estado. Lo que pasa es que una cosa es el diseño de una política de estado, y otra cosa es la implementación. El terreno de esa política de estado necesita justamente del voluntariado y de la capacidad de las personas que están trabajando en el problema. En este caso en particular, como es un problema multi-causal, con muchas variables, y es un problema social esencialmente, no es sencillo. Pero más allá de la política de estado, necesitamos tener en claro que es un problema que nos afecta a todos, aunque no tengamos familiares que consuman, aunque no tengamos el problema en nuestra casa. Pero sí debo decir que el problema está instalado en la sociedad y debemos abordarlo desde distintos ángulos. Y esto tiene que ver con un montón de situaciones, por ejemplo, cuando tratamos los valores, entre ellos, la falta de compromiso, ¿qué tiene que ver con las adicciones? Si uno no tiene compromiso con su comunidad, es una persona que está marginada, excluida, probablemente va a ser víctima de una adicción. En cambio con el apoyo de las instituciones, vamos a lograr que esa persona tenga un papel protagónico en la sociedad. Eso es lo que todos estamos deseando y que sea una realidad entre nosotros”, añoró.
CICSO Corrientes |
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Para prevenir el consumo de drogas en Corrientes “EL GRAN TEMA PENDIENTE ES EL TRABAJO EN RED” |

